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Iniciar las obras del complejo de edificios en la Citai de Escúzar y duplicar la plantilla en dos años son los retos inmediatos del nuevo director del proyecto

Moisés Weber en la Citai de Escúzar

Moisés Weber posa con el Prototipo MuVaCas, que recrea los últimos 30 metros del acelerador de partículas, en el edificio UGR Dones de la Citai de Escúzar. Ariel C. Rojas

Iniciar las obras del complejo de edificios en la Citai de Escúzar y duplicar la plantilla en dos años son los retos inmediatos del nuevo director del proyecto Moisés Weber (Oviedo, 1975) asumió en diciembre la dirección del Consorcio Ifmif Dones España, en sustitución de Ángel Ibarra, que se retiró por jubilación. Doctor ingeniero industrial y Máster en Administración de Empresas, trabajó en la industria privada antes de integrarse en 2005 a la investigación en energía de fusión en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Con un centenar de publicaciones científicas en su haber, lleva ya 18 años vinculado al programa Dones –incluidos cuatro en el acelerador de Rokkasho (Japón)–, que está construyendo en Granada una instalación científica destinada a probar los materiales que formarán parte de las futuras centrales de fusión.

–¿Cómo ha sido el relevo en la dirección?
–Ha sido suave, fácil e internamente previsible. Era importante que hubiera continuidad porque nos vienen muchos retos muy seguidos este año y necesitamos que las cosas sigan funcionando como hasta ahora.
–Su nombramiento, como el de Ángel Ibarra, ha sido interino. ¿Cuándo saldrá a concurso la plaza de director?
–Por las características del consorcio, tiene su trámite. Cuando se den las condiciones se creará la plaza y saldrá a concurso.
–¿Tiene intención de presentarse?
–Hoy sí, ya cuando llegue el día... supongo que sí. Llevo veinte años en el proyecto y, mientras siga adelante y crea que lo podemos hacer bien, voy a estar disponible.
–La semana pasada se adjudicaron el diseño y la obra del complejo del acelerador por 174 millones de euros. ¿Qué implica este hito para el equipo en los próximos meses?
–Es un reto muy grande. Tenemos que ejecutar mucha obra en poco tiempo, y es una obra relativamente compleja. Afortunadamente las empresas y UTE que se presentaron están entre lo más capaz de la industria española de la construcción y las que han quedado dentro del acuerdo marco cumplen esas condiciones. Nuestro objetivo duro es tener máquinas trabajando en agosto.
–¿Qué harán hasta entonces?
–Tenemos un diseño bastante avanzado, pero ahora hay que convertirlo en un proyecto de ejecución, que lleva un tiempo. El acuerdo marco es un sistema de racionalización de la contratación que permite cierta flexibilidad y se adapta muy bien a la forma en la que necesitamos desarrollar las obras, teniendo en cuenta que es un proyecto singular, único e internacional. Permite ir contratando a trozos, de forma que siempre vamos a estar trabajando sobre algo bien previsto y evitar sorpresas. Eso nos facilita las cosas, pero no deja de ser un reto muy grande poder iniciar las obras en las fechas que proponemos.
–La fórmula de adjudicación 'en cascada', con tres adjudicatarias, ¿agilizará el proyecto?
–El acuerdo marco está contemplado en nuestra legislación, pero nunca se había utilizado en España para un proyecto de este tipo y con este tamaño. Con esa fórmula 'en cascada', en la que hemos trabajado mucho para garantizar la seguridad jurídica, nos permite prever ciertas situaciones que impedirían avanzar. A todas las adjudicatarias se les ha exigido una solvencia muy alta, pero si la primera no pudiera afrontar dos contratos en paralelo porque no tuviera medios o personal, una de las circunstancias previstas en el pliego, podríamos pedírselo a la segunda adjudicataria y si no, a la tercera. Esa fórmula ayuda a evitar modificaciones del proyecto.